Los Rolling Stones en 2023: la fiesta no termina gracias a ‘Hackney Diamonds’

Después de 18 años los Rolling Stones se reunieron para hacer el disco Hackney Diamonds en 2023. Pero el encanto de su regreso no fue tanto su reaparición, o que colaboraron con Elton John, Lady Gaga, Stevie Wonder y Paul McCartney, sino el vigor de un sonido que permite localizar la insurrección, nombrarla y describirla.

En los tiempos en que los Rolling Stones eran una novedad circulaba en el aire una imperiosa necesidad de paz y libertad, principalmente, debido a la guerra de Vietnam, la guerra fría, el colonialismo, el apartheid, el racismo y la discriminación racial que se movía (y se mueve impune) en muchos lugares del mundo.

El contexto le imponía mayor peso a la historia social de la cual los Rolling Stones son sus hijos (dado al declarado amor de la banda por la música negra), pero, sobre todo, fue el telón de fondo que le permitió a Keith Richards, Mick Jagger, Charlie Watts, Bill Wyman y Ronnie Wood desarrollar un sonido misterioso del cual brotaba —con gran ímpetu— una especie de insurrección que ponía a bailar a las personas en aquellas circunstancias.

El sonido energético y el baile, entonces, se convirtieron en elementos trascendentales y representativos de la banda.

El derroche de energía, los movimientos estridentes, descoordinados y sensuales de Mick, junto a los riffs de guitarra de Keith, el ping y el wash de la batería Charlie y los sonidos graves del bajo de Wood, hicieron de los Rolling Stones una banda memorable que invitaba a sacarse la tristeza y las angustias a través del baile.

No se trata únicamente de que bailar sea un modo de remover los problemas y las tristezas (lo que, por supuesto, también es cierto), sino que su música solo pudo haber emergido de las oscuras profundidades de una sociedad tambaleándose al borde del colapso para, posteriormente, ofrecer por medio de sus canciones sensaciones de libertad y tranquilidad.

«Quiero bailar, quiero cantar. Quiero reventarlo todo, para amar un poco […] Puedo sentirlo en el aire, puedo sentirlo arriba. Siente la tensión en todos lados. Hay mucha sangre, demasiada sangre. […] La gente me pregunta: ¿Es de verdad lo que hace la gente donde vives?. Claro. Quiero bailar, quiero cantar. Quiero reventar todo y divertirme un poco», canta Mick Jagger en la canción Too Much Blood del álbum Undercover de 1983 para exponer la creciente violencia que se experimentaba en aquel contexto y que era expuesta frecuentemente en los medios de comunicación.

Los Stones captaron musicalmente el colapso del mundo moderno y la sensibilidad cultural desde los años 60 del siglo XX hasta llegar al 2023. Cada una de las canciones de la banda es tanto registro histórico como descripción del presente y una proyección del futuro.

En retrospectiva, por ejemplo, (I Can’t Get No) Satisfaction expresaba la insatisfacción económica de las cosas que no se tienen, pero cuestionando esas mismas economías de consumo que transforman a las personas en completos zombis y clones; Midnight rambler detectaba la violencia sexual de aquellos hombres que llegaban ebrios (o no) a sus casas a agredir a sus esposas; Let it bleed exponía la desolación y la soledad en mundo que fracciona las relaciones sociales y advertía los riesgos que se corren cuando la falta de «propósito en la vida» empuja a las personas hacia gurús espirituales con formulas instantáneas de transformación; Gimme Shelter nos hablaba de la sensación de miedo y terror que genera la violencia y las guerras hasta el punto que no existe ninguna droga capaz de adormecer a las personas que experimentan este tipo de situaciones; o Sweet Neo Con que criticaba ferozmente la forma tan perversa como la administración del expresidente George W. Bush ataba el cristianismo, el patriotismo, el armamentismo, los intereses corporativos multinacionales y los petrodólares haciendo que el neoliberalismo fuera una completa dulzura y quedara obsoleto para nombrar lo que estaba pasando.

El significado del álbum Hackney Diamonds de los Rolling Stones

Hay una conjunción fascinante al escuchar el nuevo álbum de los Rolling Stones, Hackney Diamonds, y al mismo tiempo leer el libro The true adventures of the Rolling Stones, de Stanley Booth.

Hackney Diamonds album rolling stones
Portada del álbum musical ‘Hackney Diamonds’ de Rolling Stones
// Polydor Records

La seducción que produce Hackney Diamonds no es simplemente porque luego de 18 años la banda se uniera para producir un nuevo disco —lo que de por sí se convierte en noticia— o que el álbum cuente con la participación de artistas como Elton John (Live by the sword), Lady Gaga, Stevie Wonder (Sweet sounds of heaven) y Paul McCartney (Bite my head off) para encender y revivir la nostalgia por el espíritu gospel, el boogie woogie, el sonido country y el blues. ¡No! El encanto del nuevo disco de los Rolling Stones proviene del hecho de que Hackney Diamonds resulta subterráneamente vigoroso en una era donde la música, en general, y el pop, en particular, son un divertimento fácilmente consumible.

Stanley Booth, por ejemplo, rememorando los viajes como cronista de la banda señala críticamente que «en los años 60 y 70 del siglo XX se creía que la música tenía el poder de cambiar la vida de la gente. Hoy en día las personas creen en el mito de que la música es pura diversión […] o simplemente un estilo».

Sin tener la carga explosiva de sus viejas producciones, el nuevo álbum, además de alterar «viejos corazones», recupera la intensidad literal de un sonido que es puro acontecimiento; un sonido que esgrime la necesidad de ser críticos frente a las contingencias históricas de la vida.

El nuevo disco no es un álbum cualquiera. Tampoco es el regreso de los «viejos rebeldes» y mucho menos es un tipo de revivalismo que toma el sonido clásico del rock para hacerlo pasar como nuevo.

Hackney Diamonds es el punto más reciente de un loop histórico entre un período de intrigas, levantamientos, revueltas, protestas, disturbios y la posibilidad de concebir un verdadero diálogo entre el pasado, el presente y el futuro como formas de resolver los viejos y nuevos conflictos.

«¿Mi futuro está en el pasado? Sólo dímelo directamente», se pregunta Keith Richards en la canción Tell Me Straight con una voz melancólica pero potente para despertar y sacudir a la sociedad de ese trance e inmovilidad en el que se encuentra.

La propuesta musical que presenta la banda también revive la ilusión en un sonido que —una vez más— invita a las personas a creer que el baile y la música pueden desempeñar un papel importante en el cambio de las estructuras de la sociedad.

«Y crees que la fiesta terminó […] levantemos las copas y brindemos. Levantémonos y bailemos», canta Mick Jagger en la canción Whole Wide World para decirle al mundo que a pesar de sus años y todo lo que ha visto no está dispuesto a dejar de luchar ni a dejarse caer por los golpes de la vida.

¿Qué es esto sino el sonido del acontecimiento? Un sonido que captura lo que está ocurriendo ahora y lo lleva a las pistas de baile; un sonido de un pensamiento que estimula la comunión colectiva mediante la sincronización de los cuerpos.

Haberse rodeado para este disco de algunas figuras icónicas de la cultura pop, así como del joven productor Andrew Watt, quien está detrás de artistas como Dua Lipa, Ed Sheeran, Lana del Rey, Camila Cabello y Miley Cyrus, recupera la idea de que el rock y el pop también puede ser portadores de conceptos demandantes y politizantes.

Esta es la fuerza desafiante de un álbum que permite localizar la insurrección, nombrarla y describirla —a partir de una serie de preguntas emocionales— antes de que desaparezca.

Como recuerda Stanley Booth: «la historia [y la música] de los Rolling Stones es el retrato de una generación unida en busca de paz y libertad que comenzó en los años 60 […] Una generación que no estaba preparada para vivir en una realidad tan siniestra y cuando se dieron cuenta que el verano del amor se desvanecía comenzó el declive y la autodestrucción».

Pero los Stones no estaban dispuestos a morir, ellos fueron —y son— los cobardes que debieron defender el valor de la vida, el sexo, la conciencia, la belleza del cuerpo, la aspiración de lo que puede ser y, principalmente, de mantener viva la posibilidad de que el amor y el baile aún puede salvar el día.

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