Rock al parque: ¿Quién elige a las bandas que se presentan en el festival?

Cada vez que se anuncia el cartel de Rock al parque hay polémica sobre los artistas. ¿Quiénes tienen esa responsabilidad? Les contamos más sobre la curaduría de Rock al parque y los nuevos desafíos para próximas ediciones.

Tras 9 años frente a la curaduría de Rock al parque, Chucky García anunció su retiro a comienzos de 2023. García dejó huella gracias a su compromiso por ampliar la variedad de estilos musicales en el festival.

Hoy, el equipo curatorial de Rock al parque está conformado por Rodrigo Duarte, Héctor Mora y Camila Rivas. Ellos fueron los responsables del más reciente cartel del festival, que celebrará su próxima edición del 11 al 13 de noviembre.

Hablamos con Camila Rivas, sobre esta nueva etapa para Rock al parque y los nuevos retos para el equipo curatorial.

¿Cuál es el mayor reto de hacer la curaduría de Rock al parque?

Hacer la curaduría de un festival como Rock al parque es una responsabilidad enorme. No solo por la historia del festival y el hito que representa para la cultura y la música colombiana y bogotana, sino porque no hay que perder de vista que es un festival público y todas las decisiones se están tomando con recursos públicos.

La responsabilidad que eso conlleva hace que uno se tenga que alejar de opiniones personales, tanto las de uno, como las que se leen por ahí.

Uno tiene que poner al servicio de esta decisión un montón de factores y muchos de ellos vienen de la experiencia de muchas personas que hacen parte del comité.

Creo que Chucky (García) hizo un trabajo tremendo. Tienes que usar lo que sabes pero también leer al público, a la audiencia, entender entender el icónico día del metal, por ejemplo. Ese es un statement del festival, hay cosas que no se deben cambiar y hay que respetar porque el público lo retribuye.

Sin embargo, siento que hay un lastre detrás de la palabra rock. Es muy complicado entrar en purismos de lo que es y no es rock en 2023.

Hoy la generación del festival que queremos atrapar se está renovando: escucha Bad Bunny, Metallica, DJ Tiesto y Margarita siempre viva en una misma tanda. Son públicos más abiertos a como fuimos nosotros que nos decían “casposos” por escuchar ciertas cosas.

Creo que el festival tiene que empezar a responder a eso, responder a una ciudad y a una historia, a cosas que funcionan y están bien, y que hacen del festival un referente, pero a la vez no quedarnos en que necesitamos doble bombo y distorsión a dos manos porque si no no es rock.

Es una pregunta que se lleva haciendo muchos años Rock al parque y hace que el festival sea víctima de varias críticas. Sin embargo, creo que Rock al parque tiene la responsabilidad de hacer una radiografía de las músicas alternativas del mundo. Ese para mí es el compromiso más grande: más allá de si estás con una caja de instrumentos, un teremín o una guitarra eléctrica.

Rock al parque 2022 - día 4
Rock al parque 2022 – día 4
Fotos: Natalia Pedraza Bravo.

Chucky se destacó por acercar el festival a muchas propuestas y sonidos diversos. ¿Cuál te gustaría que fuera el sello de esta nueva etapa de Rock al parque?

Nosotros funcionamos como un comité. Decir todo esto a título personal sería injusto con mis compañeros. Estamos haciendo un ejercicio en equipo: están Rodrigo Duarte y Héctor Mora.

Cuando me asignaron la línea experimental, que además el concepto me pareció un absoluto eufemismo porque hay metal experimental y rock en español experimental,que son las 2 líneas de mis compañeros. Yo decía: “¿Cuál es mi lugar? No puede ser solo el instrumento más raro o el país más lejano. No se trata de eso”.

Yo me sueño que esta era del festival conquiste a los públicos más jóvenes de Bogotá. ¿Por qué? porque a diferencia de nosotros y de generaciones anteriores en las que Rock al parque era la única cita que teníamos, la generación más joven tiene para escoger entre 8 festivales al año y más de 50 conciertos.

Esto hace que la industria musical y los festivales tengan que ser atractivos. Me gustaría decirles a los más jóvenes que este es su festival, ustedes no lo vieron nacer y eso está bien, porque nacieron en otro contexto, pero me gustaría que entiendan que el festival también es de ustedes.

Eso no solo significa atraer un público para que llene el parque, sino para que se sientan escuchados sus gustos. ¿Qué pasa si de repente muy pronto vemos trap en el festival ? El trap es uno de esos géneros que está llenando los venues pequeños en Bogotá y lo está llenando de la generación más joven.

No es solo “vengan a ver artistas internacionales o clásicos”como ha sido una línea del festival sino: “lo que a ustedes les gusta también está acá”. Sean bienvenidos, porque al final este es un festival de la ciudad y yo quisiera que la generación más joven vaya al festival y lo quiera tanto como nosotros.

Rock al parque 2022
Rock al parque 2022 día 2. 
Foto: Alejandro Gómez Niño (@lupas91).

Durante mucho tiempo, Rock al parque fue la única alternativa de festivales en Bogotá. Ahora que hay más opciones, ¿Qué papel crees que sigue cumpliendo Rock al parque?

Los colombianos tenemos la tendencia de comparar todo con todo, entonces si vemos un festival decimos “este es el no sé qué de no sé donde”, o “suena igual a tal”. Entonces es inevitable que Rock al parque quede en el sánduche de ¿Qué vas a hacer a la luz de todos los festivales?” y creo que si uno se devuelve es maravilloso ver cómo Rock al parque se formó su camino.

Por muchos años ha sido “el festival público más grande de Latinoamérica”. Independiente de si es cierto, porque no conozco los números de otros festivales,representa el camino que ha forjado y ha permitido que el festival ande solito.

Los festivales privados tienen otra índole y sería equivocado compararlos. No solo por los presupuestos, los objetivos y la participación de marcas que permite que haya una inyección de dinero importante, sino ¿Cuál es el propósito? Digamos que los festivales generan un tipo de experiencias y Rock al parque busca darle un espacio digno a toda la ciudadanía y a las bandas bogotanas.

Hay un componente de artistas distritales que se demorarían más tiempo en tener cabida en un festival privado, porque las bandas colombianas que hacen parte de los privados, probablemente ya ya tienen un recorrido, y vendan algunas boletas. Si hacemos que las bandas se queden solo en los bares, nos vamos a quedar mirándonos en círculos.

Rock al parque ha sido un escenario digno con todas las condiciones, con la audiencia al frente que permite que muchos artistas puedan mostrar su trabajo. Creo que en definitiva hace que sea difícil el ejercicio curatorial, pero el propósito es supremamente opuesto. Hay gente que no tiene dinero para pagar una boleta. Rock al parque es su posibilidad de estar en un festival, de ver durante 3 días desde cosas que les gustan, hasta proyectos nuevos, que es lo maravilloso de un festival, descubrir cosas.

Creo que persiguen propósitos diferentes, y eso hace que la gente pueda disfrutar de Cordillera, Estereo picnic, Primavera y todos los demás.

¿Qué hace Rock al parque para consolidar la escena musical bogotana?

Lo principal es el programa de estímulos que anualmente publica Idartes en el que artistas de toda la ciudad pueden presentar sus propuestas. Quisiéramos que hubiera más cupos, pero creo que al menos como un primer ejercicio permite a las bandas tener un espacio de competencia sana para llegar a Rock al parque.

Cada año se renueva un montón el pull de bandas distritales. Eso es lo interesante, diferente a las bandas bogotanas que hacen parte del resto de festivales del ecosistema. Suelen ser las mismas que le funcionan a la industria privada y eso está perfecto.

Pero el festival hace que las bandas se tengan que mantener vigentes, mostrar música nueva. Muchos artistas me dicen “estoy esperando los meses para llegar a Rock al parque”. Son bandas que tienen un proceso y Rock al parque es un paso en él.

Por otro lado está la programación académica: talleres, charlas y conversatorios que alimentan el proceso de las bandas. Todas esas cosas que parecen independientes,le están aportando a las bandas bogotanas que son parte fundamental del festival.

Adicional a eso, siento que los músicos deberían ser muy “nerdos” en el sentido de ver shows. No todas las bandas tienen la posibilidad de hacerlo, Rock al parque le habla a tantos espectros musicales que si tú tienes una banda de hardcore, metal, punk, pop alternativo puedes ir a Rock al parque a escuchar esos shows y hacer tu tarea.

Hace muchos años,temas como la diversidad o la paridad de género no estaban en la conversación, y hoy son prioridad para muchos asistentes. ¿Qué tan importantes son para ustedes?

Yo creo que es fundamental y debería serlo no solo para un festival como Rock al parque sino para todos. Siempre surge el debate alrededor de las cuotas, para muchas personas son problemáticas y para otros son la posibilidad en la que históricamente se han abierto esos espacios. Creo que ahí radica la importancia de esos temas, hacerse esas preguntas en el momento en el que haces una curaduría musical, preguntarse ¿Dónde estoy buscando? ¿Estoy teniendo en cuenta propuestas que amplíe los discursos que muestran diversidad de miradas desde el género y la raza?

Rock al parque ha hecho un ejercicio respetable porque al final es eso. Cuando estás en un festival público, deberías tener la mayor cantidad de voces posibles porque esa es la esencia de un festival como este.

Para nosotros es muy importante y hacemos un ejercicio consciente cuando estamos buscando haciendo las preguntas hablando, con bookers, managers, nos preguntamos dónde están esas miradas diversas, pero no desde una cuota impuesta sino desde un interés por perseguir el talento.

Eso es parte de nuestras prioridades: saber cuántas voces se están escuchando y cuántas miradas se están poniendo en la tarima. Creo que es el resultado de una pregunta que viene desde hace muchos años atrás.

Siempre deberíamos hacernos la pregunta de dónde están esos artistas, donde están esas propuestas. Si es por hacer check, salvo algunos festivales puntuales como Afropunk o los eventos femeninos del sur del continente, el resto de festivales nos rajamos. Rock al parque intenta acortar esa brecha.

Aunque el plan es acercar al público joven, hay un público del festival que no es muy abierto a las nuevas propuestas…

Creo que más que un público específico es una generación que estuvo acostumbrada a ciertas músicas, pero luego dicen: ¿Por qué no vienen los clásicos? Fito Páez vino hace 5 meses, Andrés Calamaro vino hace 3 semanas, Los Fabulosos vienen en 2 meses.

No es que el festival esté dejando a un lado deliberadamente los gustos del público más clásico. Muchas veces no tenemos a esos artistas no porque no queramos, sino porque estamos en un contexto super diferente. Antes si Fito no venía a Rock al parque no venía. Eso es maravilloso porque da cuenta de un ecosistema musical mucho más nutrido, más saludable. Qué maravilla que Rock al parque tenga que hacer el ejercicio de buscar otros sonidos.

Es inevitable que haya personas que no estén contentas y lo lamento, porque siento que lo disfrutarían si se dieran la oportunidad de asistir al festival y escuchar cosas nuevas. El año pasado no hubo un Fito Páez, pero sí un Ligas menores, que representa el sonido argentino.

El festival nunca va desestimar los sonidos clásicos, pero también es imposible que todo el mundo esté contento. Tratamos de hacer el ejercicio más consciente, más respetuoso, la radiografía más fidedigna. No se trata de traer una banda del olvido por que sí, sino de esas ver cuáles siguen vigentes.

Al rockero vieja guardia si uno no le tare a Metallica, no va a estar feliz y no tenemos la plata para traer a Metallica. Nos encantaría hacerlo, yo feliz. Rock al parque solo Metallica.

¿Cómo describes la curaduría para esta edición?

«Creo que va a ser un festival en el que vamos a encontrarnos todos. Vamos a encontrar muchos sonidos. La gente va a llegar a un festival que le va a preguntar de otros sonidos u otras propuestas que no son ajenas a su género, pero no va a ser el único.

Queremos escuchar muchas voces y vamos a tener un foco importante a fortalecer puentes con países hispanohablantes. Creemos que hay una apuesta importante por los sonidos en español y por entender esas voces, esos discursos y hablemos en nuestro idioma».

«Que el festival sea canalizador de artista de Perú, Costa Rica, Venezuela, Argentina, México, España, Venezuela, va ser que le pongamos un ladrillito a ese puente en el que no solo las bandas vienen, sino que nuestras bandas se van. Creo que van a encontrar un Rock al parque muy diverso, nutrido, multigeneracional con propuestas de 30 años de carrera o de 4 años de carrera. Quiero que la gente vaya en modo celebración en modo fiesta porque es una celebración de la música bogotana y de lo mucho que amamos la música en esta ciudad».

Con el dólar como está no fue fácil, pero creo que el resultaod va a estar chévere.

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