Obreros del hospital Arsenio Repizo Vanegas de San Agustín denuncia que consorcio no tiene para culminar obras ni pagar a los trabajadores

Una grave situación laboral y social afecta a cerca de 24 familias de oficiales y ayudantes vinculados a la construcción de la nueva sede del Hospital Arsenio Repizo Vanegas en San Agustín, Huila.
Los trabajadores han alzado su voz para denunciar que completan varias semanas e incluso hasta un mes sin recibir el pago oportuno de sus quincenas atrasadas, afectando directamente el sustento diario y la estabilidad económica de sus hogares. La emergencia en el cumplimiento salarial se da en el marco de las labores que desempeñan en áreas fundamentales de la institución, como el laboratorio clínico, la farmacia, la sala de partos, la vacunación y las zonas administrativas.
Según los testimonios presentados por voceros como el obrero Alberto Castillo, el personal operativo se encuentra atrapado en una constante evasión de responsabilidades entre las partes directivas. Los empleados señalan que los ingenieros encargados de la obra argumentan desconocer las fechas de cancelación o afirman que no existen fondos suficientes para la ejecución de áreas como la sala de maternas ni para los salarios del personal.
Frente a este escenario, los trabajadores denuncian que tanto el consorcio contratista como la gerencia de la institución de salud se «lavan las manos», trasladándose mutuamente la culpa y dejando desprotegida a la mano de obra.
Ante la falta de soluciones concretas y el agotamiento de las vías de diálogo, los obreros han recurrido en varias oportunidades a medidas de fuerza drásticas, que incluyeron el bloqueo total de los accesos a la obra con candados, la realización de plantones masivos y la restricción absoluta del ingreso a proveedores, ingenieros o contratistas. Asimismo, los afectados hicieron un llamado de auxilio a las autoridades locales, en especial al alcalde municipal Hebernel Muñoz, exigiendo una intermediación urgente que obligue a los delegados del consorcio a dar la cara y saldar la totalidad de los honorarios adeudados.
Este conflicto laboral se suma a un extenso historial de tropiezos que ha marcado el desarrollo del proyecto desde su contratación por más de 21.000 millones de pesos, complementados con un contrato de interventoría de 927 millones de pesos. A pesar de que el acta de inicio se firmó el 20 de marzo de 2024 con un plazo de ejecución de 18 meses, el informe a corte del 30 de septiembre del mismo año reveló un avance de tan solo el 6 %, evidenciando graves retrasos iniciales atribuibles a deficiencias en la planificación y el control administrativo del contrato.
Frente a las críticas por la demora general del proyecto, la gerente de la E.S.E. Hospital Arsenio Repizo Vanegas, Angie Lorena Gasca Ome, manifestó en diciembre del año anterior, que al asumir el cargo en abril de 2024 recibió un expediente documental deficiente de apenas 79 folios, carente de cronograma formal y de un plan de contingencia obligatorio.
Esta falta de previsión inicial obligó, dice la gerente, a la administración actual a reconstruir el contrato desde plataformas oficiales y a estructurar sobre la marcha los protocolos para no suspender la atención médica mientras la infraestructura hospitalaria se intervenía.
A los vacíos documentales se sumaron hallazgos de errores en los estudios de suelo, discrepancias en los planos de construcción y ausencias de diseños indispensables para redes de gas medicinal, aire acondicionado y sistemas eléctricos RETIE, lo que demandó una solicitud de adición por 3.208 millones de pesos.
No obstante, la gerencia hospitalaria enfatizó que la institución contaba con la liquidez financiera necesaria, había desembolsado los anticipos estipulados al consorcio y manifestó que la responsabilidad legal y financiera de pagar el sueldo a los trabajadores recae de forma exclusiva en la empresa contratista.
A pesar de la acumulación de fallas técnicas y de los bloqueos generados por el incumplimiento con los obreros, los reportes de interventoría indican que la obra a diciembre de 2025 había logrado superar el 61,5 % de avance físico general, contando con varios bloques ejecutados entre el 90 % y el 100 %.
Las proyecciones institucionales contemplaban la culminación y entrega de la moderna infraestructura de salud durante el primer semestre del año 2026, sin embargo, la obra no ha sido culminada, y la gerente Gazca Ome, no respondió ante la solicitud de información requerida por el Noticiero Andino.
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