Alcalde de Pitalito Yider Luna, anuncia mano dura contra la delincuencia

La crisis de seguridad en Pitalito alcanzó un punto de ebullición tras el asesinato de Angie Marcela Ramírez Vargas, elevando la cifra a 46 muertes violentas en lo que va de 2026, un incremento devastador frente a los 24 casos del mismo periodo en 2025.
Solo en el mes de julio, el municipio ha sido testigo de una seguidilla de ocho crímenes, incluyendo los homicidios de alias ‘Ratón’, Eider Catuche y Saúl Ramos, lo que obligó a la realización de un Consejo Extraordinario de Seguridad liderado por el mandatario local. Durante la sesión, las conclusiones se centraron en la necesidad de una «reacción inmediata» y una mayor capacidad operativa de la Fuerza Pública, ante una ciudadanía que percibe cómo la violencia ha desbordado por completo la capacidad de respuesta institucional.
En sus declaraciones, el alcalde Yider Luna Joven manifestó una postura de exigencia hacia la Fiscalía y la Policía, afirmando que «no vamos a esperar más muertos» y demandando resultados tangibles tras las inversiones realizadas en materia de seguridad.
Entre las acciones anunciadas tras el consejo se destacan el fortalecimiento del «trinomio de la seguridad» (comunidad, instituciones y alcaldía), la disposición de uniformados permanentes en la Central de Monitoreo de cámaras y la revisión de usos de suelo para el cierre definitivo de establecimientos comerciales donde se generen hechos de intolerancia o ingesta de licor, factores que, según el mandatario, representan el 37% de los homicidios en la localidad.
Como argumento defensivo frente a las críticas, Luna Joven señaló que el 38% de los homicidios en Pitalito corresponden a personas con «oscuros prontuarios delictivos», revelando que de 45 víctimas analizadas, 24 presentaban más de 100 anotaciones judiciales en el sistema Spoa. El alcalde enfatizó que muchos de estos hechos son retaliaciones entre grupos delincuenciales y cuestionó a la rama judicial por permitir que actores materiales con antecedentes de rebelión, hurto y tentativa de homicidio continúen en las calles, como ocurrió con el capturado por el reciente crimen de la Avenida Circunvalar.
Sin embargo, el discurso del mandatario enfrenta una realidad estadística que contradice sus promesas de campaña. A casi tres años de haber iniciado su gestión, la percepción de inseguridad es crítica y propuestas bandera como la «militarización estratégica» nunca se materializaron.
Pitalito registra hoy un crecimiento delictivo superior al 111%, superando en cifras absolutas de homicidios a Neiva (46 casos frente a 39 de la capital), a pesar de que Neiva triplica proporcionalmente su población. Esta situación posiciona al Valle de Laboyos como el punto más violento del Huila, evidenciando un rotundo fracaso en el plan de seguridad que el mandatario aseguraba conocer a la perfección antes de llegar al cargo.
