Concejo aprueba $1.800 millones en vigencias futuras para Educación en medio de fuertes reclamos por obras inconclusas y duros choques entre cabildantes

Garantizado el presupuesto para la infraestructura de los colegios laboyanos, aunque el debate dejó al descubierto dudas sobre la ejecución de vigencias pasadas y un agrio enfrentamiento personal en el recinto.
En sesión plenaria cargada de alta tensión, debates técnicos y un agrio enfrentamiento verbal entre concejales, el Concejo Municipal de Pitalito aprobó por unanimidad el proyecto de acuerdo que autoriza al alcalde municipal a comprometer vigencias futuras ordinarias destinadas a la infraestructura del sector educativo.
El proyecto, que busca intervenir físicamente múltiples planteles educativos, cuenta con un presupuesto total de más de $1.800 millones de pesos, divididos en un contrato de obra civil por $1.636.593.663 y un rubro de interventoría por $163.659.366.
A pesar de que el acuerdo recibió el voto positivo de los 17 concejales en plenaria la sesión estuvo lejos de ser un trámite pacífico. Las reclamaciones por el destino de vigencias futuras previas no ejecutadas y los fuertes cuestionamientos a la eficiencia de la Secretaría de Educación Municipal dominaron las intervenciones.
El debate tomó temperatura cuando la concejal Sandra Milena Calderón Blanco alzó su voz para cuestionar la justificación del proyecto en su exposición de motivos. Recordó que hace aproximadamente un año (en septiembre del año anterior) el Concejo aprobó un proyecto de vigencias futuras ordinarias con necesidades casi idénticas y para las mismas instituciones educativas.
El cabildante formuló duras hipótesis ante la plenaria: «O nos están metiendo gato por liebre, o no ejecutaron las facultades que les dimos en el acuerdo aprobado el año pasado, que espero que sea la segunda». Calderón Blanco criticó fuertemente que la administración no informara de manera transparente sobre la no ejecución de dichos recursos (superiores a los 400 millones de pesos) en los documentos presentados al Concejo, calificando el hecho como una falta de respeto hacia la corporación y los laboyanos.
Por su parte, el concejal Leonel Alvarado respaldó los reclamos y manifestó sentir un «sinsabor» generalizado sobre la forma en que se manejan los recursos de educación en el municipio, señalando presuntas ineficiencias de la administración y del secretario saliente.
Como ejemplo de las necesidades críticas, Alvarado mencionó el caso de la Institución Educativa Normal, donde la comunidad escolar ha tenido que acudir a apoyos externos de la Gobernación para arreglar de urgencia un portón en mal estado que pone en riesgo a estudiantes y padres.
La confrontación política escaló al plano personal cuando el concejal ponente, Fabián Bolaños, salió en defensa del proyecto de acuerdo. El presidente de la corporación descalificó las intervenciones de la oposición y le solicitó al Secretario de Educación «dar una cátedra y explicar qué significa contratar una obra en el sector público» para evitar que se sigan haciendo «comentarios vacíos, sin sentido y sin argumentos» en el recinto.
El concejal Leonel reaccionó de inmediato exigiendo respeto: «Yo no necesito de cátedras. Yo llevo muchos más años que usted en este concejo… a mí me hace el favor y me trata con respeto, señor concejal» reclamó, defendiendo su trayectoria como líder comunal y su pleno conocimiento de la función pública.
La gravedad de la discusión obligó a la moderación a pedir cordura y paz en la sesión para evitar que el debate se desviara de la materia presupuestal, según Manuel Muñoz.
El Secretario de Educación James Antonio Ramírez López, junto con su equipo de trabajo, intervino para resolver las dudas y dar claridad técnica sobre el uso y estado de las vigencias futuras.
Explicó que las vigencias ordinarias solicitadas comprometen fondos del presupuesto actual y de la vigencia 2027 debido a que los plazos de ejecución de las obras superan el cierre del año fiscal actual (31 de diciembre), haciendo indispensable trasladar la ejecución al año venidero para respetar el principio de planeación pública.
Frente a las críticas de inejecución de Sandra Blanco, el secretario detalló la realidad de los acuerdos pasados:
Acuerdo 017: Se encuentra en plena ejecución con 14 obras activas en la actualidad, con un avance físico del 67% y plazo de prórroga contractual fijado hasta el 30 de octubre de este año.
Segunda vigencia del año anterior: Explicó que esta no se ejecutó debido a “recomendaciones” de la oficina de contratación, que determinó la existencia de un posible «fraccionamiento de contratos». Por motivos de viabilidad jurídica, la administración no pudo aprovechar dicha facultad.
A raíz de esta situación legal, el secretario confirmó que las instituciones que no pudieron intervenirse anteriormente fueron priorizadas en esta nueva licitación pública.
Entre ellas se encuentran las sedes del colegio José Eustasio Rivera (Sede central, El Mesón y El Pensil), la Institución Educativa Criollo (Sede Contador, El Vergel, Sede Principal, Alto Bellavista), la Institución Educativa Montessori (Sede Jardín, Candelero, María Montessori, Winnipeg sede principal) y el Colegio Nacional (Sede San Antonio).
El desglose presupuestal aprobado contempla compromisos de gasto por un valor total para la vigencia 2026 de $1.275.668.629,40 y para la vigencia 2027 por un valor de $524.584.399,90. Estos recursos provienen de diversas fuentes de financiación, entre las que destacan transferencias del SGP Educación Calidad por matrícula oficial, rendimientos financieros del FONPET, y recursos del sector eléctrico.
Con el articulado aprobado por partes sin modificaciones, el Concejo de Pitalito cerró la sesión otorgándole el estatuto de Acuerdo Municipal al proyecto. Se espera que este millonario esfuerzo fiscal sirva para subsanar los urgentes deterioros físicos de los planteles educativos laboyanos y garantice entornos dignos y de calidad para los niños, niñas y jóvenes del municipio.
