Indignación y dolor en Guacacallo por daños en el cementerio

Consternación e indignación viven los habitantes del corregimiento de Guacacallo, en jurisdicción de Pitalito, luego de los daños ocasionados en el cementerio local entre la noche del sábado o quizá en la madrugada del domingo. El camposanto fue encontrado con numerosas bóvedas y osarios afectados, lápidas arrancadas, cruces partidas, vidrios rotos y daños en imágenes religiosas y elementos de la capilla.
La situación provocó el rechazo de representantes de la comunidad, líderes comunales, autoridades administrativas y la Iglesia católica, quienes coincidieron en la necesidad de esclarecer lo sucedido y adoptar medidas para proteger este lugar de memoria, oración y descanso de los seres queridos.
Gustavo Rojas, administrador del cementerio, manifestó su tristeza e indignación al encontrar los daños, señalando que varias lápidas fueron arrancadas y arrojadas a otros lugares, mientras que cruces, vidrios y elementos que adornaban las tumbas terminaron destruidos.
Según explicó, la afectación compromete una parte considerable de las bóvedas y ha causado un profundo dolor entre las familias que visitan el camposanto.
Por su parte, Dwalier Calderón, presidente de la Junta de Acción Comunal de Guacacallo, rechazó categóricamente los actos y señaló que también se evidencian daños en la imagen religiosa ubicada en la capilla.
El dirigente destacó que muchas familias mantienen fotografías y otros recuerdos de sus seres queridos en las tumbas, por lo que estos hechos representan una afectación directa a la memoria y los sentimientos de toda la comunidad.
En el mismo sentido se pronunció Salomón Carvajal, líder del sector, quien calificó lo ocurrido como un acto lamentable de vandalismo y expresó su preocupación por la vulneración de un espacio que merece respeto, incluso después de la muerte. Los líderes hicieron un llamado para que se esclarezcan las circunstancias y se evite que situaciones similares vuelvan a presentarse.
La corregidora de Guacacallo, Yaqueline Ordóñez, anunció que se adelantarán reuniones entre las autoridades administrativas, la Policía, la autoridad eclesiástica y los representantes de las juntas de acción comunal para coordinar acciones frente a lo ocurrido.
Entre las alternativas planteadas está la posible instalación de cámaras de seguridad, iniciativa que será evaluada de manera conjunta.
La funcionaria aclaró que, hasta el momento, no se reporta la sustracción de restos humanos; sin embargo, advirtió que los daños estructurales y materiales afectan a las familias del corregimiento y a todas aquellas personas que tienen allí a sus seres queridos.
El párroco de Guacacallo, Wilfran Quintero, también expresó su dolor y rechazó los daños ocasionados en los osarios, las bóvedas, la capilla y las imágenes religiosas. El sacerdote señaló que lo ocurrido afecta tanto la fe como la convivencia comunitaria y reconoció el sufrimiento de quienes encontraron destruidos los espacios donde reposan sus familiares, amigos y seres queridos.
Finalmente, hizo un llamado a la paciencia, la calma y la reflexión, sin desconocer la indignación que embarga a los habitantes. Mientras se coordinan las acciones correspondientes, la comunidad espera que las autoridades esclarezcan lo sucedido y se establezcan responsabilidades.
Lo ocurrido en el cementerio de Guacacallo deja un mensaje de preocupación sobre el respeto por la memoria de los fallecidos y el patrimonio espiritual de una comunidad que hoy reclama respuestas, protección y garantías para que su camposanto no vuelva a ser escenario de hechos de esta naturaleza.
