Ante negligencia institucional comunidad del barrio Cálamo tuvo que cortar un árbol que representaba un peligro
Cansados de esperar una respuesta de las autoridades municipales y tras más de un año de insistencia sin resultados, los habitantes del barrio Cálamo, en la comuna Uno de Pitalito, decidieron intervenir por cuenta propia para eliminar el riesgo que representaba un árbol ubicado junto a la tapia de la Escuela Normal Superior de Pitalito. La comunidad denunció que el árbol amenazaba con caer sobre la estructura educativa, las redes eléctricas y la vía pública, generando un peligro constante para estudiantes y transeúntes.
El dirigente comunitario Roberto Montiel Oviedo relató que desde hace un año se solicitó formalmente a la Oficina de Medio Ambiente y a la Oficina de Gestión del Riesgo del municipio la autorización para intervenir el árbol, debido a su avanzado deterioro y a la inclinación que presentaba sobre la tapia del plantel educativo y el cableado del alumbrado público. Pese a que el permiso fue concedido, ninguna de las entidades competentes asumió la tarea.
Según Montiel, tanto la CEMAC como la Electrificadora del Huila se deslindaron de la responsabilidad, alegando que no les correspondía la labor, lo que dejó a la comunidad en un prolongado estado de incertidumbre. Incluso el Cuerpo de Bomberos de Pitalito fue contactado para apoyar el operativo, pero nunca acudió al llamado, pese a que la solicitud había sido radicada y conocida por sus funcionarios.
Ante la falta de respuesta y el inminente peligro que representaba el árbol, Roberto Montiel y varios vecinos del sector decidieron actuar. Equipados con herramientas básicas y con la ayuda de una escalera, comenzaron a cortar las ramas más peligrosas.
Con esfuerzo colectivo, los habitantes lograron derribar las partes más altas del árbol y despejar el área, mientras otros vecinos se encargaron de retirar los restos y mantener la seguridad del lugar. Según Montiel, incluso un joven voluntario recibió un pequeño incentivo económico por su apoyo en la parte más compleja del trabajo.
La acción comunitaria fue celebrada por los residentes como un ejemplo de organización vecinal, aunque también dejó en evidencia la negligencia de las entidades responsables, que durante meses ignoraron un problema que ponía en riesgo la integridad de los habitantes y las instalaciones educativas.
El hecho deja un mensaje claro: la comunidad organizada puede resolver lo que la burocracia posterga, pero también resalta la necesidad urgente de que las autoridades locales asuman su responsabilidad para prevenir tragedias y acompañar verdaderamente a la ciudadanía.