Entre el miedo y el abandono, los habitantes de la vereda el Higuerón advierten inminente riesgo de otra avalancha
La comunidad de la vereda El Higuerón, en el corregimiento de Charguayaco de Pitalito, vive en constante preocupación tras la avalancha registrada semanas atrás por el fuerte invierno, que dejó graves afectaciones y una amenaza latente debido a la gran cantidad de palizada acumulada en los afluentes de la zona.
El desastre natural, provocado por la creciente simultánea de tres quebradas que descienden de la montaña, generó un represamiento que terminó en una avalancha de gran magnitud.
A su paso, arrasó con el acueducto veredal, destruyó puentes, afectó una vivienda en la parte alta y ocasionó deslizamientos que aún hoy mantienen con paso restringido la vía principal que comunica a Pitalito con Acevedo.
Sin embargo, la mayor preocupación de los habitantes se concentra en la vereda Alto Higuerón, donde permanecen enormes montañas de troncos, lodo y escombros sobre el cauce de las quebradas. Temen que, de no retirarse este material, se generen nuevos represamientos que podrían desencadenar otra avalancha, esta vez con consecuencias directas sobre el caserío ubicado en la parte baja.
Martha Isabel Buitrón, residente del sector, expresó la angustia que vive la comunidad y pidió intervención urgente. En el mismo sentido, Jhon Jairo Cabrera Calderón señaló que el riesgo sigue latente, pues la cantidad de material sobre el afluente principal es enorme y eso puede represarse en cualquier momento, pero además es necesario el apoyo pare reparar los puentes que van hacia finca de la zona.
Por su parte, Edwin Molina, encargado del acueducto veredal, indicó que la avalancha destruyó completamente la bocatoma y varios tramos de tubería, dejando sin agua a 382 familias durante varios días. Aunque se han realizado reparaciones provisionales, la solución definitiva aún no llega.
“La magnitud de la palizada en la parte alta es alarmante. Necesitamos apoyo de la administración municipal y departamental para reubicar la bocatoma en un punto más seguro”, explicó.
Habitantes como Juan Pablo Muñoz Barboza, caficultor de la zona, también reportaron pérdidas en sus cultivos y advirtieron sobre un gran represamiento en la parte alta de la montaña, que podría colapsar con nuevas lluvias intensas, al tiempo que expresó que su sector se unen tres afluentes.
A su vez, Gildardo Quesada relató cómo la creciente estuvo a punto de destruir un puente clave para la movilidad de la comunidad. La estructura presenta un grave deterioro en sus bases, agravado por temporadas invernales anteriores. Aunque los habitantes habían invertido recursos en su reparación, la reciente avalancha prácticamente arrasó con esas obras.
Mientras tanto, persisten los derrumbes y las dificultades en la vía principal entre Pitalito y Acevedo, lo que mantiene parcialmente incomunicadas a estas poblaciones.
La comunidad insiste en el llamado urgente a las autoridades locales y departamentales para intervenir la zona con maquinaria, retirar la palizada acumulada y ejecutar obras de mitigación que eviten una nueva tragedia. La temporada de lluvias continúa, y con ella, el temor de que la historia se repita.