Gobernador del Huila reactiva el polémico proyecto del anillo turístico del sur tras una década de promesas incumplidas

El gobernador del Huila, Rodrigo Villalba Mosquera, anunció desde el sector del Salto de Bordones la reactivación del Contrato 998 de 2023, una obra que pretende pavimentar 16 kilómetros del corredor vial entre Obando, Isnos, Bordones y La Laguna.
Con una inversión superior a los $57.265 millones, el mandatario aseguró que este proyecto es vital para conectar los destinos turísticos del sur, buscando superar años de dificultades contractuales y financieras que han mantenido la obra estancada.
Sin embargo, este anuncio se da en un clima de desconfianza regional, marcada por el incumplimiento de fechas de entrega previas, como la fallida promesa del 27 de diciembre de 2025, que se sumó a la larga lista de postergaciones de una obra que la comunidad lleva esperando más de diez años.
La realidad del proyecto dista significativamente del optimismo gubernamental; de los 16 kilómetros proyectados, solo se han pavimentado 1.6 kilómetros, según denuncias de la propia comunidad isnense.
Mientras el Gobierno Departamental destaca una adición presupuestal de $6.224 millones para garantizar la estabilidad de la vía, los líderes locales recuerdan que el Anillo Turístico ha sido el «caballito de batalla» de múltiples campañas electorales durante dos décadas sin mostrar resultados concretos. Actualmente, el contrato ha enfrentado suspensiones por ajustes presupuestales y el incremento en los costos de materiales como el asfalto, lo que ha generado una ejecución financiera que no se traduce en avances físicos visibles.
En medio de la jornada de reactivación, un empresario de Isnos confrontó duramente la gestión estatal, calificando la situación como una falta de compromiso con el sur del departamento. El ciudadano denunció que, mientras el contratista apenas ejecutó 24 millones de pesos en un año, la interventoría cobró la desproporcionada suma de 1.300 millones de pesos. Asimismo, criticó al equipo técnico de la gobernación por no «ponerse los zapatos» del sur y sugirió que los intereses políticos parecen estar más enfocados en otras zonas, como el municipio de La Plata, dejando al circuito turístico del sur en un segundo plano.
El escepticismo empresarial también se fundamenta en promesas rotas recientemente; el empresario recordó que el pasado 14 de abril se les entregó un cronograma que aseguraba el inicio de licitaciones en dos meses, compromiso que, tras cuatro meses, sigue sin cumplirse. Esta falta de transparencia ha llevado a los habitantes de Isnos, San Agustín y Pitalito a sentirse ignorados por administradores que, en sus palabras, solo parecen actuar cuando hay presión política o electoral. La comunidad exige que los cinco compromisos adquiridos en las mesas técnicas se traduzcan en maquinaria real sobre el terreno y no en más planos y proyecciones.
Históricamente, el Anillo Turístico del Sur fue socializado con «total complacencia» desde agosto de 2013, cuando se prometió una interconexión de 50.5 kilómetros para fortalecer el patrimonio arqueológico de San Agustín e Isnos. En aquel entonces, el costo estimado era de 104 mil millones de pesos, financiados entre la Nación y el Departamento, pero tras más de una década, el distrito turístico vial sigue siendo una deuda pendiente. La brecha entre lo que se prometió hace diez años y el estado actual de las vías primarias y secundarias de la zona es el principal argumento de la crítica ciudadana.
A pesar de que el gobernador Villalba ha fijado ahora una nueva meta de culminación para enero o febrero de 2027, los antecedentes de abandono pesan más que las nuevas firmas de actas. La comunidad advierte que la parálisis de la obra no solo afecta la movilidad, sino que golpea directamente a las iniciativas privadas y al potencial del Salto de Bordones y el Estrecho del Magdalena como motores económicos. Para los líderes locales, no se trata solo de anunciar millones, sino de ejecutar con transparencia y respeto por el tiempo de los huilenses.
Finalmente, el ambiente en el sur del Huila sigue siendo de alerta máxima; líderes comunitarios han manifestado que, si no se observan soluciones prontas tras este nuevo anuncio, recurrirán a vías de hecho y protestas. Cansados de las promesas de cada gobernación que termina sin entregar la obra completa, los habitantes no descartan trasladar sus manifestaciones hacia el norte del departamento para exigir que el Anillo Turístico deje de ser una ilusión electoral y se convierta en la realidad de infraestructura que el Huila necesita para su desarrollo.
